El consumismo Y las Quimeras de la Ciudad


“Un ejemplo  a través del caso de Lima”

En una mirada a la actual ciudad de Lima nos topamos frente a un fenómeno interesante aunque no podría caracterizar como afortunado.

La imponencia del consumismo ha terminado por transformar al espacio público en un complejo comercial, es decir, la ausencia de comercio en un espacio público es seguramente un camino decisivo al fracaso del futuro uso de este.

Como ejemplos  dentro de lo evidente, recurriré al caso de los “mega plazas”  que por lo general se han generado en las periferias de la ciudad. Evidentemente el factor  que genera que estos  grandes complejos se conviertan es sustitutorios del espacio público abierto , esta dado por varios componentes como lo son la ausencia de espacios verdes y  el poco confort de los espacios públicos actuales causados por  el primero, lo cual en cierta medida imposibilita el normal desarrollo del espacio público al exterior.

Sin embargo, no se puede negar que gran parte del éxito  de estos espacios  es producida por la oferta de comercio y su provocación al consumo.

Otro ejemplo  interesante es el caso del Parque Kennedy en el distrito de  Miraflores, este espacio, si bien público y abierto, goza de éxito en su uso porque de alguna manera se ha convertido en una suerte de gran foyer  para los comercios que rodean el espacio, siendo aquí también el consumo uno de los factores fundamentales para la realización del espacio.

Ahora, si bien el uso del espacio en estos casos ha logrado el éxito habría que preguntarse si es que en estos se produce algún tipo de interacción social, en otras palabras ¿están siendo exitosas también es su función de integradoras sociales? , me atrevería a decir que no. Lo que uno comúnmente observa en uno de este espacio es esta muchedumbre moviéndose de un lado a otro pero pocas veces comunicándose.

Por otro lado, no se me ocurre ningún ejemplo de espacios públicos en el que no exista comercio a menos de 100 metros de distancia.

Finalmente, a lo que voy no es a una denuncia del consumo, puesto que en principio somos seres consumidores y es a través de este que el circulo social se sostiene, lo que intento poner en cuestión  no es al consumo en si (aunque si en reflexión) dado que el ejercicio de este  es positivo en  tanto su equilibrio.

Lo que pongo en cuestión es la verdadera cara de la Quimera de la ciudad, se habla todo el tiempo del consumismo como factor de destrucción y protagonista de la quimera de la ciudad y de la sociedad, cuando por el contrario el uso equilibrado de este  se convertiría en un  agente afianzador del  espacio público.

Por tanto, lo que sostengo es que la famosa Quimera de la ciudad no es más que el ciudadano mismo, el individuo, somos nosotros mismos los que nos transformamos en quimeras y consecuentemente transformamos al consumismo también en una.

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